miércoles, 5 de junio de 2013

SIGLO DE ORO ESPAÑOL

NUESTRO SIGLO DE ORO

A veces nos hablan de Literatura y ponemos los ojos en blanco. Y si nos hablan de autores como Quevedo, Calderón, Cervantes, Lope... es posible que empecemos a naufragar. 
Conocer nuestra Historia es parte de nuestro acervo y desconocerlo es olvidar nuestras raíces culturales y morales. Conviene pues hacer un esfuerzo y refrescarnos con la riqueza y sabiduría que nuestros antepasados nos han ido legando.
Te propongo un breve resumen de los autores principales del Siglo de Oro español.
Siglos de Oro 
Además te pongo algunos enlace más para que puedas indagar sobre algunos autores.
Miguel de Cervantes

Góngora


Tirso de Molina

Quevedo

Calderón de la Barca
Lope de Vega

miércoles, 29 de mayo de 2013

LITERATURA

LITERATURA


LA LITERATURA

Según su etimología latina, el término literatura designa el arte de las letras o de las palabras.
Una definición bastante simple, pero acertada, de literatura puede ser: la expresión de la belleza por medio de la palabra.

Funciones:
- Proporcionar goce estético
 Destacar valores humanos
 Comunicar el mundo interior del autor
 Reflejar la cruda realidad de ciertas situaciones

Estilo literario:
El estilo literario es la peculiar manera de expresarse cada autor en sus obras. Este estilo viene determinado por:
  • La personalidad del autor
  • El ambiente cultural y social de la época
  • La intencionalidad del autor
  • La utilización de recursos estilísticos

Géneros literarios:
Los géneros literarios son los distintos grupos en que se pueden clasificar las obras literarias, considerando sus factores o características comunes.
Lírica:
Composiciones escritas generalmente en verso
El autor expresa sentimientos (amor, tristeza, gozo, esperanza) de manera subjetiva
Contiene numerosos recursos estilísticos.
Épica:
Composiciones escritas  en prosa o en verso
El autor relata hechos de manera objetiva
Epopeya: describen hazañas de personajes, héroes, que son exaltados por el autor. Cuando estos hechos son de interés fundamental para una nación o para la humanidad se denominan Epopeyas.
Cuento: relato corto, en prosa, con un asunto único y personajes descritos con pocos y significativos rasgos, con una presentación, un desarrollo y un desenlace con una moraleja.
Novela: narración en prosa, más extensa que el cuento, en la que se relatan hechos imaginarios. Es muy versátil y puede tratar temas actuales, históricos, fantásticos…
Drama:
 Texto destinado a ser representado en un escenario. Los personajes están interpretados por actores. Los tres momentos principales de la obra teatral son: presentación, nudo y desenlace.
Tragedia: expone la lucha del protagonista contra una situación insalvable que lleva a un desenlace desdichado
Comedia: presenta una situación divertida, con personajes más comunes que en la tragedia y con un desenlace feliz.
Drama: presenta una acción que plantea normalmente problemas comprometidos sin llegar a convertirse en tragedia.

Géneros literarios modernos:
Ensayo: reflexión sobre un tema cualquiera. El autor sólo pretende abrir caminos de sugerencia para su posterior estudio.
Crítica: escrito que profundiza en la valoración de alguna actividad artística, literaria, científica, política, etc.. La crítica literaria intenta explicar y valorar los méritos de autores, actores, tesis expuestas… de las obras literarias
Radio, cine y televisión: Tres géneros modernos que está haciendo cambiar las estructuras tradicionales de la comunicación humana.
El guión radiofónico es un texto para ser leído ante el micrófono y destinado a una amplia audiencia.
El guión cinematográfico es un texto escrito explícitamente para ser filmado, aunque puede tener su origen en un texto literario. Hay que resaltar la importancia de la imagen.
La televisión tiene la fuerza de ser un medio que llega simultáneamente a millones de espectadores y el poder de su imagen (en directo o en diferido) es más popular que la del cine porque llega más rápidamente y de forma más directa al espectador. Tiene sin embargo el gran riesgo de que el espectador poco formado confunda los mensajes y los trate como enseñanza merecedora de ser incorporada como cultura y, por otra parte, el riesgo de formar mentes pasivas, poco críticas y reflexivas.
Prensa: uno de los medios de comunicación social más extendidos, aunque actualmente está siendo superada por INTERNET. Se caracteriza por presentar noticias, crónicas, reportajes, artículos de opinión, etc. El periódico es una publicación diaria. La revista es una publicación periódica y destinada a temas especializados.

martes, 28 de mayo de 2013

ANÁLISIS SINTÁCTICO

¿Qué es eso de "análisis sintáctico"?



Es lo que nos preguntamos. Y además, ¿para qué? ¿Es algo útil?...
Difícil responder y, sobre todo, convencer. Pero vamos por pasos. 
Una persona adulta que se precie tiene que tener una "mínima" capacidad de análisis: Capacidad de analizar situaciones, ofertas publicitarias, ofertas bancarias, contratos de hipotecas... 
El ejercicio que comenzamos tiene esa finalidad: adquirir una mentalidad analítica, es decir, aprender a situarte ante un hecho propuesto, observar con atención qué es lo hay (no lo que te imaginas), señalar cada elemento y sacar tus conclusiones
En el caso de la Lengua, el análisis sintáctico se centra en distinguir las funciones que aparecen en una oración y decir qué palabras realizan cada función. 
Estoy seguro que todo esto te "suena" de haberlo visto en el Instituto. Se trata sólo de recordarlo. Para ello te adjunto unos apuntes que, sin duda, te ayudarán en la tarea.
¡Suerte y al toro!



sábado, 11 de mayo de 2013

REDACCIÓN



¿Cómo redactar?




Te copio unas sencillas reglas que debes tener en cuenta para el trabajo que comenzamos el próximo lunes. Están tomadas del taller de Lengua del I.E.S. "María Moliner". Síguelas; te serán muy útiles.

1) Respeta la sangría al principio de cada párrafo. Es decir, debes dejar un pequeño espacio, un par de centímetros, en la primera frase de cada párrafo. Si escribes con el ordenador basta con que pulses el tabulador.
2) ¡No mezcles las ideas y haz que tu texto no parezca un muro! Para ello, tendrás que dividir lo que escribas en diferentes párrafos, de tal manera que cada uno de ellos recoja una idea distinta.
3) Revisa la ortografía antes de entregar el texto e intenta tener cuidado con las faltas. Si no sabes cómo se escribe una palabra siempre puedes buscarla en el diccionario, preguntarle a tu profesor o, incluso, utilizar un sinónimo.
4) La mayoría de los textos que trabajaremos en clase deben responder a un registro formal, por lo que tendrás que ser coherente cuando escribas. Piensa además que no se escribe como se habla, sino que se utiliza otro léxico y distintas fórmulas. También tu texto tendrá que ser diferente (y, con ello, su estructura) según la tipología que sigas: una descripción, una narración, unas instrucciones, etc.
5) Para que un escrito sea fácil de seguir debes tener muy presente los signos de puntuación (el punto, la coma, etc.) y los conectores intratextuales (es decir, palabras o conjuntos de palabras que sirven para orientar y estructurar tu discurso: pero, sin embargo, además, en primer lugar, etc. ¡No siempre tienes que repetir la “y” para enlazar ideas!).
6) Evita las repeticiones e intenta utilizar sinónimos. Si en un texto debes utilizar mucho la palabra “casa”, piensa que siempre puedes sustituirla por otros términos similares (residencia, hogar, vivienda, piso, etc.) o elementos deícticos (allí, en aquel lugar, etc.).
7) Antes de entregar el texto a tu profesor, reléelo y no dudes en hacer un borrador previo.

domingo, 28 de abril de 2013

EMPLEO EN TOLEDO Y TALAVERA


PERSPECTIVAS DE EMPLEO EN TALAVERA

Si algo nos interesa en estos momentos es encontrar sentido al esfuerzo de preparación que estamos haciendo.Y la meta que centra nuestro esfuerzo es poder encontrar una salida laboral. Nos preparamos no para "sacar un título", sino para poder superar una barrera que se interpone en nuestra búsqueda de empleo. 



Tal y como nos informaron en el taller que desarrollamos en clase, debemos ir cambiando las perspectivas o la visión de una vida laboral "tradicional": un trabajo estable para toda la vida, en la ciudad donde he nacido y vivo, con la seguridad de que no voy a tener problemas nunca. 

Curriculum vitae, entrevistas, búsqueda activa de empleo, ofertas en internet ... Ya hemos visto que la TICs son una herramienta eficiente de búsqueda de empleo, pero también sabemos que hay muchas ofertas engañosas... Y lo que es seguro es que, además de experiencia, me exigen una preparación mínima para todo. ¿Debo seguir pensando en la especialidad en un oficio? ¿Tengo que pensar en que debo prepararme para cualquier oferta o tipo de trabajo, que debo ser capaz de abrir mis expectativas laborales, aceptar cualquier tipo de empleo, estar dispuesto a poder realizar lo que esperan de mi como trabajador? 

Lo cierto es que lo primero que deberé hacer será conocer cómo era Talavera hace unos años (10, 20 años) y hacia dónde se orientan las nuevas necesidades laborales. Para ese trabajo te ofrezco tres documentos y dos enlaces. Vamos a estudiarlos por grupos y los vamos a resumir y a poner en conocimiento del resto de los grupos, con claridad y concisión.




lunes, 15 de abril de 2013

BÚSQUEDA DE EMPLEO


Parece mejor empezar con una sonrisa, aunque tenga un poso de amargura. Es una manera de afrontar un problema que se nos hace especialmente grave. Estoy en el paro... ¿y ahora qué? Es el momento de ponerse en marcha, como la familia de Joad, para buscar el trabajo que me devuelva mi dignidad como persona y como ciudadano en esta sociedad que "se nos ha derrumbado" ante nuestros ojos.
¿Qué hacer? ¿Por dónde empezar?
De momento vamos a ayudarnos con las herramientas informáticas. Internet nos puede servir.Te propongo dos enlaces para iniciar la búsqueda. Y te pido que te fijes, sobre todo, en dos puntos fundamentales:
  • Tipo de ofertas
  • Requisitos (perfil de trabajador)
Estos datos te pueden dar una pista. Es posible que, un tanto desanimados, esperemos que alguien nos dé una pista, que nos ofrezcan una posibilidad a través de un amigo... Pero hay que empezar a caminar, seguir caminando y seguir buscando. Nos van a pedir a cambio una preparación, una formación y, quizás, un cambio de localidad, dejar tu tierra, tu familia, empezar de nuevo... Pero no te puedes quedar quieto, esperando y ...desesperando.


martes, 9 de abril de 2013

RESUMEN DE PRENSA

RESUMEN DE PRENSA

Comenzamos una nueva etapa después de la vacaciones de Semana Santa. Y vamos a abordar el tema de los medios de comunicación; en concreto, la información, el mundo de las noticias.
Todos oímos muchas noticias por radio y TV; a veces, incluso, nos asomamos a la prensa escrita o a la información que emana, a través de los mismos medios, en Internet, sin dejar de lado los blogs... 
Y la pregunta del millón: ¿dicen todos lo mismo sobre las mismas noticias? ¿nos informan de lo que realmente sucede? ¿nos cuentan lo verdaderamente importante para los ciudadanos? ¿o cada uno "elige" aquello que nos conviene conocer al resto de los mortales?
El ejercicio que vamos a hacer en clase sobre el resumen de prensa no es ni más ni menos que una lectura "interesada" de la información que nos brindan los medios de comunicación. 

Os copio un artículo de EDUARDO ARROYO, aparecido en elsemanaldigital.com el día 5 de abril. Lo comentaremos en clase.

La manipulación mediática modela todo lo que usted lee, lo que piensa y lo que cree. No es poco. Así que si no le interesa el tema, debería interesarle. http://www.elsemanaldigital.com/imagenes/sp.gif
http://www.elsemanaldigital.com/imagenes/sp.gif

Antes, solo eran de temer los agentes del gobierno y los propagandistas privados que pululaban por ahí. Ambos explotaban el hecho, justificado o no, de que la gente cree que la letra impresa es seria y dice la verdad. Pero en la era de las webs, los blogs y las comunicaciones por satélite todo esto ha llegado bastante más lejos.

El pasado mes de julio, Ryan Holyday, en la revista Forbes, escribió un artículo notablemente interesante titulado What is Media Manipulation? A Definition and Explanation (¿Qué es la manipulación mediática? Una definición y una explicación). Holyday explica que "actualmente, en nuestro ciclo mediático de blogs y webs, nada puede escapar a la exageración, distorsión, invención o simplificación. Y lo sé porque yo soy un manipulador mediático. Mi trabajo consiste en hacer que la gente haga o crea cosas que de otro modo no haría o creería. La gente como yo está ahí, tras las bambalinas, moviendo los hilos de los títeres".

Según Holyday, "cuando las noticias no se deciden por lo que es importante sino por lo que los lectores clickean; cuando el ciclo va tan rápido que las noticias no pueden ser sino necesaria y regularmente incompletas… la manipulación es el status quo" y no la excepción de la regla. Para el columnista de Forbes, "hoy día, los medios –basados fundamentalmente en blogs- resultan atacados desde todos los frentes, por el hundimiento económico de sus negocios, por fuentes deshonestas, titulares inhumanos, cuotas de visionado, editores codiciosos, escasa preparación, por la demanda de audiencia y por otros muchos factores.

Estos incentivos son reales tanto si eres el Huffington Post, la CNN o un pequeño blog… Todo el mundo participa del juego, desde los bloggers sin ánimo de lucro hasta el New York Times mismo. El acecho para que clickees es demasiado apabullante como para que nadie se resista. Y cuando todos juegan al mismo negocio la línea ente lo real y el embuste se torna indistinguible".

La idea que propone Holyday para definir la manipulación mediática es que ésta explota el derrumbe de la fiabilidad de los medios: mientras que dicha barrera se ha hundido, la percepción de la citada fiabilidad no lo ha hecho. En definitiva, explotan la barrera entre realidad y percepción. ¿Cómo? Muy fácil: a causa de una equívoca idea de prestigio. Cuando un pequeño blog resulta más fiable que El País, con todos sus teletipos, agencias, personal e infraestructura, entonces "el diario global en español" juega la baza de los medios materiales y exhibe sus millones de "clicks", sus posicionamientos en buscadores, etc. Entonces, "la gente cree que donde hay humo hay fuego… y lo irreal deviene real".

La visión de Holyday es interesante porque puede verse que los medios son, en realidad, tratantes de noticias y no están, como se nos dice, para garantizar el "derecho a saber" sino para construir estructuras de poder. Tanto es así, que la única manera que existe de influir en los medios es el dinero. La aparición del artículo aquí comentado inserta en el revuelo –por otro lado discreto- del asunto de Amber Lyon, la célebre periodista de investigación enviada por la CNN a Bahrein, para informar desde allí de la primavera árabe.

Lyon obtuvo una serie de testimonios de primera mano que evidenciaban la cruel represión del gobierno de aquél país –respaldado por EEUU- contra disidentes. El documental resultante, iRevolution, jamás fue emitido por CNN porque el gobierno de Bahrein, según Lyon, había pagado para que no apareciesen en ese medio noticias negativas sobre el régimen. Según pudo saber más tarde, la práctica era habitual en el caso de la CNN, de modo que otros gobiernos ya habían decidido anteriormente sobornar a la cadena para no aparecer en sus reportajes en tono negativo. Más tarde, la agencia oficial del régimen sirio, SANA, reveló que la propia Amber Lyon había dicho que la CNN le obligaba a censurar noticias positivas sobre Siria e Irán y a introducir otras falsas.

En consecuencia, la cadena no se prestaba solamente al soborno por gobiernos extranjeros, sino que se plegaba dócilmente a las tesis del gobierno. Incluso ese mismo gobierno había decidido pagar a la cadena para que no emitiera el reportaje de Nick Robertson sobre el ataque a la embajada estadounidense en Egipto que, según Hillary Clinton, se había producido a causa de un vídeo antiislámico en Youtube, cuando en realidad se debía a las protestas de la población por la liberación por EEUU de Omar Abdel-Rahman –apodado "el sheik ciego"-, según se desprendía inequívocamente de una entrevista con Mohammed Al Zawahiri, hermano del dirigente de Al-Qeda, Ayman Al Zawahiri. Se pretendía que la administración Obama no quedara como mentirosa en un asunto tan peliagudo como el ataque a una de sus embajadas.

Prácticas de este tipo son de uso común en todos los países de Occidente. En nuestro país, sin ir más lejos, pueden ponerse multitud de ejemplos sobre la importancia de los medios en la lucha por extender el control social y el modelado de la opinión. Así, el presidente Zapatero fletó el grupo Mediapro para garantizar la existencia en España de dos grandes cárteles mediáticos de carácter "progresistas", quitándole el monopolio al cártel de Prisa.

Más recientemente, ha podido explicarse el cable lanzado por este importante medio a la familia Pujol –para tapar sus corruptelas y sus actividades sediciosas-, a causa del alquiler que el Grupo Prisa paga a la citada familia por los locales de algunas de sus empresas.

¿A dónde queremos llegar con todo esto? Pues a que los medios, aún los mejores, no son de fiar y que a día de hoy es mejor formarse que informarse. Mucha gente dedica horas de su tiempo a leer diariamente las noticias que escupen una tras otra los principales medios de comunicación o a ingerir pasivamente las opiniones de los cientos de "tertulianos", "críticos" o "analistas" que invaden nuestras ondas.

Sería de mayor utilidad, sin embargo, dedicar el tiempo a adquirir una formación profunda, humana e intelectual, sobre el mundo en que vivimos, sobre sus circunstancias y sobre las tremendas luchas ideológicas que anegan el alma del hombre moderno. Cuando esto se logra, resulta imposible no contemplar a tanta opinión y a tanto personaje como el espectáculo servil de una serie de peones del poder, que bregan para que se les permita subsistir en las aguas procelosas de un sistema para el que todo el mundo es prescindible. 

Eduardo Arroyo en “El Semanal Digital” 5 de abril de 2013

miércoles, 13 de marzo de 2013

EL TRABAJO: BIEN PERSONAL Y SOCIAL

DERECHO AL TRABAJO



Hemos trabajado varios capítulos de la novela de John Steinbeck "Las uvas de la ira".
Nos hemos centrado en el tema del trabajo como motivo central que nos va a ayudar a adquirir tanto los conocimientos gramaticales, como las técnicas y habilidades de comprensión y expresión oral y escrita.
Vamos a visionar la película que John Ford realizó sobre esta novela. Después haremos un trabajo de puesta en común y discusión sobre los contenidos más importantes.
Para ello te propongo que busques información, tanto en Internet, como en la Biblioteca del Centro o en la Biblioteca Municipal, sobre estos dos puntos:
  • La Gran Depresión, después del hundimiento de la bolsa de Nueva York y la crisis de 1929 en Estados Unidos. Causas y efectos
  • Causas de la crisis de los mercados financieros del 2008. 

domingo, 10 de marzo de 2013

NIVELES DE HABLA

NIVELES DE HABLA

Debes recordar algunos conceptos básicos que no han quedado claros todavía y se ha visto en los ejercicios que hemos hecho. 
Se trata, en primer lugar, de los niveles de habla o los distintos registros que usamos en nuestra comunicación. Para ello te indico un enlace que te ayudará a aclararlo:


El otro punto que he visto que no ha quedado del todo claro se refiere a los elementos de la comunicación  que también hemos visto. Repásalo. No es complicado



miércoles, 6 de marzo de 2013

MAPA CONCEPTUAL

MAPA CONCEPTUAL


Se denomina mapa conceptual a la herramienta que posibilita organizar y representar, de manera gráfica y mediante un esquema, el conocimiento. Esta clase de mapas surgió en la década del ’60 con los planteamientos teóricos sobre la psicología del aprendizaje.

El objetivo de un mapa conceptual es representar vínculos entre distintos conceptos que adquieren la forma de proposiciones. Los conceptos suelen aparecer incluidos en círculos o cuadrados, mientras que las relaciones entre ellos se manifiestan con líneas que unen sus correspondientes círculos o cuadrados.

Aquí tienes algunos ejemplos:



¿Por qué hablamos de "mapa conceptual"? Muy sencillo. Con un mapa conceptual vas a aprender varias cosas importantes:

  • Lectura comprensiva
  • Seleccionar las ideas principales
  • Organizar los conceptos alrededor de las ideas principales
  • Indicar las relaciones que existen entre ellas

Y todo esto de forma gráfica, intuitiva.

¿Qué beneficios te puede aportar?

Será una ayuda inestimable para tu estudio y para tu vida en general porque te ayudará a tener las ideas más claras y organizadas y a centrarte sólo en aquello que es realmente importante.



domingo, 3 de marzo de 2013

LAS PALABRAS

LAS PALABRAS



Vamos a empezar a reconocer las categorías gramaticales o clases de palabras que usamos para comunicarnos. Y vamos a empezar por una clase de palabras que es básica en nuestra comunicación: el nombre o sustantivo.

Como ya os expliqué, se trata de que busquéis en los enlaces que os indico lo fundamental que os tiene que servir para conseguir una comunicación correcta. Y todo con la finalidad de exponerlo y explicarlo a los demás en clase. Para ello debes utilizar PowerPoint o cualquier otra aplicación informática.

Los enlaces que te propongo son los siguientes:
  • Para el nombre o sustantivo
  • Para aplicar los contenidos

lunes, 25 de febrero de 2013

ENLACES DE APUNTES DE LENGUA


APUNTES EN INTERNET




Te presento un enlace que se encuentra en internet. Hay muchos y seguro que puedes encontrarlos. De todas formas te pongo uno que puede ser de tu interés para que puedas trabajar los temas que vamos a ir viendo. Recuerda que este enlace lo vas a tener que usar con frecuencia.



Y de paso te pongo un texto. Se trata del capítulo segundo de la novela de John Steinbeck "Las uvas de la ira". Este texto nos va a servir para trabajar el tema de "Los elementos de la Comunicación", que acabas de estudiar.


"Había un enorme camión rojo de mudanzas estacionado delante del pequeño restaurante de carretera. El tubo de escape vertical murmuraba suavemente, y una neblina casi invisible de humo azul como acero flotaba sobre el extremo. Era un camión nuevo, de color rojo brillante, y en el costado ponía compañía de transportes de Oklahoma City en letras de 30 centímetros. Los neumáticos dobles eran nuevos y un candado de latón cerraba las grandes puertas traseras. Dentro del restaurante, aislado con tela metálica, sonaba una radio: música lenta de baile con el volumen bajo, como cuando nadie la escucha. Un pequeño ventilador daba vueltas silenciosamente en su agujero circular sobre la entrada, y las moscas zumbaban excitadas por las puertas y ventanas dando golpes contra la tela metálica. En el interior, un hombre, el conductor del camión, estaba sentado en un taburete con los codos apoyados en la barra, mirando por encima de su taza de café a la camarera delgada y solitaria. Hablaba con ella en el lenguaje lento y apagado de la carretera: «Le vi hace unos tres meses. Le habían operado. Le habían sacado algo. No me acuerdo de qué.» Y ella decía: «Creo que no hará más de una semana que lo vi yo misma. Y estaba bien. No es mal tipo cuando no está borracho.» De vez en cuando las moscas zumbaban con suavidad en la puerta de tela metálica. La máquina del café arrojó vapor y la camarera la apagó sin mirar hacia atrás. Afuera, un hombre que caminaba por el arcén de la carretera cruzó y se acercó al camión. Fue despacio hasta la parte delantera, puso las manos en el brillante guardabarros y contempló la pegatina del parabrisas que decía «Autostopistas no». Por un momento estuvo a punto de seguir andando por la carretera, pero, en vez de eso, se sentó en el estribo del lado que no daba al restaurante. No tenía más de treinta años. Sus ojos eran de un color marrón muy oscuro y una sombra de pigmentación marrón se adivinaba en el blanco de los ojos. Tenía los pómulos altos y anchos y unas líneas profundas y marcadas cortaban sus mejillas y se curvaban junto a la boca. Su labio superior era largo y, como sus dientes sobresalían, los labios se estiraban para cubrirlos porque este hombre mantenía los labios cerrados. Las manos eran duras, con dedos anchos y las uñas tan recias y estriadas como pequeñas conchas de almeja. El espacio entre el pulgar y el índice y la parte blanda de las palmas de sus manos brillaban llenas de callos.

La ropa que llevaba el hombre era nueva, toda barata y nueva. Su gorra gris era tan nueva, que la visera estaba rígida y el botón todavía seguía en su sitio; no estaba llena de bultos y arrugada como estaría después de haber cumplido durante un tiempo todos los servicios de una gorra: bolsa, toalla, pañuelo. El traje era de tela rígida gris y barata y tan nueva que los pantalones aún mostraban la raya. La camisa azul de chambray estaba tiesa y suave, almidonada. La chaqueta era demasiado grande para él y los pantalones le estaban cortos porque era un hombre alto. Los hombros de la chaqueta le quedaban descolgados por los brazos, pero, incluso así, las mangas eran demasiado cortas y la chaqueta aleteaba suelta sobre su estómago. Calzaba un par de zapatos nuevos de color mostaza de los que llaman army last, claveteados y con semicírculos como herraduras para proteger los bordes de los tacones del uso. El hombre se sentó en el estribo, se quitó la gorra y se enjugó la cara con ella. Luego se la volvió a poner y empezó a tirar de la visera, comenzando así a estropearla. Los pies atrajeron su atención. Se inclinó, desató los cordones y los dejó sin atar. Sobre su cabeza, el gas del motor Diesel susurraba en rápidas rachas de humo azul.

En el restaurante la música se interrumpió y una voz de hombre salió por el altavoz, pero la camarera no lo calló porque no se había dado cuenta de que la música ya no sonaba. Explorando, sus dedos habían encontrado un bulto bajo la oreja. Intentaba verlo en el espejo de detrás de la barra sin que el camionero lo notara, así que simuló que se arreglaba un mechón de pelo descolocado. El camionero dijo:

—Hubo un gran baile en Shawnee. Oí que mataron a alguien o algo así. ¿Tú sabes algo?

—No —dijo la camarera, mientras palpaba amorosamente el bulto bajo su oreja. Fuera, el hombre se puso de pie y miró el restaurante un momento por encima del capó del camión. Después se volvió a acomodar en el estribo y sacó una bolsa de tabaco y un librillo de papeles del bolsillo lateral. Lió despacio un cigarrillo, lo estudió y lo alisó. Finalmente lo encendió y enterró la cerilla ardiendo en el polvo a sus pies. El sol invadió la sombra del camión al aproximarse el mediodía.

En el restaurante el camionero pagó la cuenta y metió las dos monedas del cambio en una máquina tragaperras. No tuvo suerte con los cilindros giratorios.

—Los amañan para que no puedas ganar nada —le dijo a la camarera.

Y ella replicó:

—No hace ni dos horas que un tipo se llevó el bote. Sacó tres dólares con ochenta centavos. ¿Cuándo volverás a pasar por aquí?

Él mantuvo la puerta enrejada un poco abierta.

—Dentro de una semana o diez días —contestó él—. Tengo que llegar hasta Tulsa y nunca vuelvo tan pronto como pienso.

Ella dijo de mal humor:

—No dejes que entren las moscas. Vete fuera o entra.

—Hasta pronto —dijo él, y empujó para salir. La puerta se cerró con un golpe detrás de él. Se paró bajo el sol y sacó un chicle. Era un hombre pesado, ancho de hombros y con el estómago abultado. Tenía la cara roja y sus ojos eran azules, largos y achinados por la costumbre de enfrentar siempre la luz fuerte guiñando. Llevaba pantalones de soldado y botas de cordones hasta media pierna. Con el chicle casi fuera de la boca gritó a través de la puerta:

—Bueno, no hagas nada de lo que no quieras que me entere.

La camarera estaba frente a un espejo en la pared de detrás. Gruñó una respuesta. El camionero mascó lentamente el chicle, abriendo las mandíbulas y los labios con cada mordisco. Dio forma al chicle en la boca, lo deslizó bajo la lengua mientras caminaba hacia el gran camión rojo.

El autostopista se puso en pie y miró a través de las ventanas.

— ¿Me puede llevar?

El conductor volvió rápidamente la vista al restaurante un segundo.

— ¿No ha visto la pegatina «Autostopistas no» en el parabrisas?

—Claro que la he visto. Pero a veces una persona se porta bien aunque un bastardo rico le obligue a llevar una pegatina.

El camionero consideró las distintas partes de esa respuesta mientras montaba en el camión. Si ahora se negaba, no sólo no era una buena persona, sino que además se le obligaba a llevar una pegatina y no le estaba permitido llevar compañía. Si consentía en llevarle se convertiría automáticamente en un buen tipo al que además ningún bastardo rico le podría decir lo que tenía que hacer. Supo que estaba cayendo en una trampa, pero no pudo encontrar una salida. Y quería ser un buen tipo. Echó una ojeada al restaurante una vez más.

—Agáchate en el estribo hasta que lleguemos a la curva —dijo.

El autostopista se dejó caer, desapareció de la vista y se agarró a la manilla de la puerta. El motor zumbó un momento, las marchas entraron, y el gran camión empezó a moverse, en primera, segunda, tercera y por fin cuarta, después de un acelerón acompañado de un chirrido agudo. Bajo el hombre agarrado, la carretera se deslizaba difuminada. Había una milla hasta la primera curva de la carretera; allí el camión fue reduciendo. El autostopista se irguió, abrió la puerta y se deslizó en el asiento. El camionero le observó con los ojos entrecerrados y mascó como si las mandíbulas estuvieran clasificando y ordenando los pensamientos y las impresiones antes de que fueran finalmente archivados en el cerebro. Sus ojos empezaron por la gorra nueva, siguieron bajando por las ropas nuevas hasta llegar a los zapatos nuevos. El autostopista acomodó la espalda en el respaldo, se quitó la gorra, y con ella se limpió la frente y la barbilla sudorosa.

—Gracias, hombre —dijo—. Tenía los pies reventados.

—Zapatos nuevos —comentó el conductor. Su voz tenía la misma cualidad secreta e insistente de sus ojos—. No debería andar con zapatos nuevos con este calor.

El otro bajó la vista hacia los polvorientos zapatos amarillos.

—No tengo otros —contestó—. Si no tienes otros, no te queda más remedio que usarlos.

El camionero prudentemente miró hacia adelante con los ojos entrecerrados y aceleró un poco el camión.

—¿Va muy lejos?

—No mucho. Habría ido andando si no fuera porque tengo los pies reventados.

Las preguntas del camionero tenían el tono de un interrogatorio sutil. Parecía poner redes, tender trampas con sus preguntas.

—¿Busca trabajo? —se interesó.

—No, mi viejo tiene unas tierras, cuarenta acres. No es gran cosa, pero hemos vivido allí mucho tiempo.

El conductor echó una mirada significativa a los campos que se extendían a lo largo de la carretera, con el maíz caído de lado y cubierto de polvo. Piedras pequeñas asomaban en la tierra polvorienta. El camionero dijo, como si hablara consigo mismo:

—¿Un agricultor con cuarenta acres y no le han echado ni el polvo ni los tractores?

—La verdad es que últimamente no he estado en contacto —respondió el autostopista.

—Hace ya tiempo —continuó el conductor. Una abeja voló dentro de la cabina y zumbó por el parabrisas. El camionero empujó cuidadosamente con la mano a la abeja hasta ponerla en una corriente de aire que se la llevó por la ventana—. Los agricultores se están marchando deprisa —dijo—. Llega un tractor y se lleva por delante a diez familias. Ahora hay tractores por todas partes. Entran y echan a los agricultores. ¿Cómo consigue su viejo aguantar? —la lengua y las mandíbulas volvieron a ocuparse del olvidado chicle, dándole vueltas y mascando. Cada vez que abría la boca se veía la lengua volteando el chicle.

—En realidad no sé cómo va la cosa últimamente. Nunca fui bueno para escribir ni mi viejo tampoco. Pero los dos podemos escribir si queremos —añadió apresuradamente.

—¿Ha estado fuera trabajando? —de nuevo la investigación secreta en tono casual. Miró hacia los campos, el aire brillante y quitando el chicle de en medio, escupió por la ventana.

—Eso es —dijo el autostopista.

—Eso pensé. Por sus manos. Ha estado manejando un pico, o un hacha o una almádena. Ese trabajo le deja a uno las manos brillantes. Yo me fijo en esas cosas. Lo tengo a gala...

El autostopista le miró fijamente. Los neumáticos del camión susurraban en la carretera.

—¿Le gustaría saber algo más? Se lo voy a decir. No hay necesidad de que siga adivinando.

—Vamos, no se enfade. No pretendía curiosear.

—Le diré lo que quiera. Yo no oculto nada.

—Venga, no se moleste. Es sólo que me gusta fijarme en las cosas. Ayuda a pasar el rato.

—Le diré todo lo que quiera saber. Me llamo Joad, Tom

Joad. Mi padre es el viejo Tom Joad —descansó la vista en el conductor, pensativo.

—No se moleste. No pretendía incomodarle.

—Yo tampoco —contestó Joad—. Intento simplemente ir tirando sin avasallar a nadie —se interrumpió y dirigió la mirada a los campos secos y a los grupos de árboles medio muertos, que colgaban incómodos en la distancia recalentada. Sacó del bolsillo lateral el tabaco y el papel. Lió un cigarrillo entre las rodillas, protegiéndolo del viento.

El camionero mascaba como una vaca, rítmica y pensativamente. Esperó hasta que el peso de las palabras anteriores desapareció y se olvidó. Finalmente, cuando el aire parecía haber recobrado la neutralidad, explicó:

—Uno que nunca haya sido camionero no se puede imaginar lo que es esto. Los jefes no nos dejan llevar gente. Así que tenemos que sentarnos aquí, carretera adelante a menos que queramos correr el riesgo de que nos despidan, como acabo de hacer yo.

—Se lo agradezco —dijo Joad.

—Conozco algunos tipos que hacen chifladuras mientras conducen el camión. Recuerdo uno que solía escribir poesía. Así pasaba el rato —miró a hurtadillas para ver si Joad parecía interesado o asombrado. Joad miraba en silencio a la distancia delante de él, a lo largo de la carretera, la blanca carretera que ondeaba con suavidad, como un leve oleaje. Al final el camionero continuó—. Recuerdo una poesía que escribió el tipo este. Iba de que él y otros dos iban por todo el mundo bebiendo, armando bronca y tirándose chavalas a diestro y siniestro. Ojalá pudiera acordarme de cómo era. Había escrito algunas palabras que ni Dios sabe lo que significan. Una parte iba así: «Y allí espiamos a un negro con un gatillo más grande que la probóscide de un elefante o la polla de una ballena.» La probóscide ésa es una especie de nariz. En un elefante es la trompa. El tío me lo enseñó en el diccionario, uno que llevaba con él a todas partes. Solía mirarlo cuando paraba a tomar un café —calló, sintiéndose solitario en ese largo discurso. Miró de soslayo a su pasajero. Joad permaneció silencioso. El conductor, nervioso, trató de que participara—. ¿Ha conocido a alguien que usara semejantes palabras?

—Un predicador —respondió Joad.

—Bueno, te molesta oír a un tío usando semejantes palabras. Claro que con un predicador está bien. De todas formas, nadie le tomaría el pelo a un predicador. Pero este tío era extraño. Te importaba un comino que dijera esas palabras porque lo hacía por hacer, sin darse importancia —el conductor se había tranquilizado, sabiendo que al menos Joad le escuchaba. Cogió una curva con rabia y los neumáticos chirriaron—. Como iba diciendo —prosiguió—, los camioneros hacen cosas raras. Es una necesidad. Si lo único que hicieran fuera sentarse ahí viendo cómo la carretera se escapa bajo las ruedas se volverían locos. Hay quien dice que no hacen otra cosa que comer en las hamburgueserías de la carretera.

—Desde luego parece que viven en esos sitios —Joad se mostró de acuerdo.

—Pues sí, sí que paran, pero no para comer. Casi nunca tienen hambre, sólo que se ponen enfermos de conducir, enfermos. Esos sitios son los únicos donde pueden parar, y cuando paras tienes que comprar algo para poder pegar la hebra con la chica de la barra. Así pides un café y un trozo de pastel. Da como un respiro —mascó lentamente el chicle y lo volvió con la lengua.

—Debe ser duro —dijo Joad, con desgana.

El conductor le miró rápido de reojo, buscando la burla.

—Bueno, le aseguro que no es un maldito juego de niños —dijo malhumorado—. Parece fácil, simplemente sentarse aquí hasta que te haces tus ocho o quizá diez o catorce horas. Pero la carretera te puede y hay que hacer algo. Algunos cantan, otros silban. La compañía no nos deja llevar radio. Unos se llevan unas cervezas, pero esos no duran mucho —dijo esto último con aire suficiente—. Yo nunca bebo hasta que no he terminado.

—¿En serio? —preguntó Joad.

—De verdad. Uno tiene que progresar. Yo estoy pensando en hacer uno de esos cursos por correspondencia. Ingeniería mecánica. No es difícil. No hay más que estudiar unas pocas lecciones en casa. Me lo estoy pensando. Entonces dejaré de conducir; entonces seré yo quien les diga a otros que conduzcan camiones.

Joad sacó una pinta de whisky del bolsillo lateral.

—¿Seguro que no quiere? —le provocó.

—Desde luego que no. No pienso tocarlo. Uno no puede beber a todas horas y estudiar, como yo voy a hacer.

Joad destapó la botella, le dio dos tragos rápidos, la volvió a cerrar y la devolvió al bolsillo. El olor caliente y picante del whisky inundó la cabina.

—Está muy susceptible —dijo Joad—. ¿Qué le pasa? ¿Es que tiene una chica?

—Sí, claro. Pero quiero progresar de todas maneras. Llevo ejercitando la mente mucho tiempo.

El whisky pareció relajar a Joad. Lió otro cigarrillo y lo encendió.

—No me queda demasiado para llegar —dijo.

El camionero volvió deprisa a hablar:

—No necesito beber —comentó—. Yo ejercito continuamente el cerebro. Hice un curso de eso hace dos años —palmeó el volante con la mano derecha—. Imagine que paso a uno en la carretera. Le miro y cuando he pasado intento recordarlo todo, qué clase de ropa, zapatos y sombrero llevaba, cómo andaba y quizá la altura, el peso, si tenía cicatrices. Lo hago bastante bien. Puedo formar una imagen completa en la cabeza. A veces pienso que debería hacer un curso para ser un experto en huellas digitales. Le sorprendería todo lo que una persona puede recordar.

Joad bebió un trago del frasco. Dio la última calada al cigarrillo humeante y luego, con los encallecidos pulgar e índice, aplastó el extremo encendido. Restregó la colilla hasta deshacerla y la sacó por la ventana dejando que la brisa se la llevara en los dedos. Los grandes neumáticos sonaron con una nota aguda en el asfalto. Los tranquilos ojos oscuros de Joad mostraron una expresión de humor mientras observaba la carretera. El conductor esperó y le miró intranquilo. Por fin el labio superior de Joad se curvó en una sonrisa sobre sus dientes y él rió silenciosamente, su pecho agitándose con la risa.

—Le ha llevado de verdad un montón de rato llegar.

El camionero no le miró.

—¿Llegar a dónde? ¿Qué quiere decir?

Joad estiró los labios por un momento sobre los largos dientes y chupó los labios como un perro, dos veces, una en cada dirección desde el medio. La voz se volvió dura.

—Ya sabe lo que quiero decir. Me miró de arriba a abajo cuando entré, me di cuenta —el conductor miró hacia adelante, agarró el volante con tanta fuerza que sus manos palidecieron mientras las palmas se abultaban. Joad continuó—. Sabe de dónde vengo —el camionero calló—. ¿No es cierto? —insistió Joad.

—Bueno... sí. Quiero decir... puede que sí. Pero no es asunto mío. Yo me ocupo de mis asuntos. No es cosa mía —ahora las palabras salieron rodando—. Yo no meto la nariz en lo que no me importa —de repente calló y esperó. Y las manos seguían blancas en el volante. Un saltamontes entró volando por la ventana y aterrizó encima del tablero de mandos, donde se sentó y procedió a rascarse las alas con las saltarinas patas dobladas en ángulo. Joad alargó la mano y aplastó con los dedos la dura cabeza en forma de calavera y lo empujó hasta que la corriente de aire se lo llevó por la ventana. Volvió a reírse mientras se sacudía de las yemas de los dedos los restos del insecto aplastado.

—Se ha equivocado conmigo, mire —dijo—. No lo estoy ocultando. Sí que he estado en McAlester. He estado cuatro años. Está claro que estas ropas son las que me dieron al salir. No me importa un comino quién lo sepa. Y vuelvo donde mi viejo para no tener que mentir para conseguir trabajo.

El conductor dijo:

—Bueno, no es asunto mío. No soy un tipo entrometido.

—¡Y un cuerno! —replicó Joad—. Su enorme nariz ha estado husmeando de mala manera. Me ha estado olfateando como haría una oveja en un bancal de verduras.

La cara del camionero se tensó.

—Me ha malinterpretado... —empezó débilmente.

Joad se rió de él.

—Se ha portado bien, me ha llevado. Bueno, qué más da. He estado en la cárcel. Y qué. Quiere saber por qué, ¿no es verdad?

—No es asunto mío.

—Su único asunto es conducir este monstruo y eso es a lo que menos se dedica. Mire, ¿ve aquella carretera allí delante?

—Sí.

—Bueno, yo me quedo allí. Ya sé que se muere de ganas de saber qué hice. No soy quién para decepcionarle —el agudo murmullo del motor se apagó y el sonido de los neumáticos bajó de tono. Joad sacó su botella y bebió otro trago corto. El camión se detuvo al principio de un camino de tierra que salía en ángulo recto de la carretera. Joad bajó y esperó de pie junto a la ventana de la cabina. El tubo de escape vertical arrojó el humo azul casi invisible. Joad se inclinó hacia el conductor—. Homicidio —dijo con rapidez—. Es una de aquellas palabras...; significa que maté a un tipo. Siete años me echaron. He salido en cuatro por buen comportamiento.

El camionero pasó los ojos sobre el rostro de Joad para memorizarlo.

—Yo no le he preguntado nada —dijo—. Yo me ocupo de mis asuntos.

—Puede decirlo en todos los garitos de aquí a Texola —sonrió—. Hasta otra, hombre. Se ha portado bien. Pero, ¿sabe?, cuando has pasado un rato en chirona, hueles las preguntas desde lejos. Usted estaba preguntando nada más abrir el pico —empujó la puerta metálica con la palma de la mano.

—Gracias por el viaje —dijo—. Adiós —dio media vuelta y echó a andar por el camino de tierra. Por un momento el camionero le vio alejarse y luego gritó:

—¡Suerte!

Joad agitó la mano sin volverse a mirar. Entonces el motor rugió, las marchas entraron y el enorme camión rojo se alejó pesadamente."